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jueves, 30 de mayo de 2013

La Iglesia: una comunidad de Amor, no una Institución de Poder...



¡¡Cuando el poder del amor venza al amor al poder, el mundo conocera la paz!!
Introducción:
En estos tiempos se ven en la iglesia cantidad de ministerios, se han hecho varias reflexiones mostrando la falta o abundancia de vocaciones, la felicidad o falta de felicidad de los pastores. Es por eso que aquí quiero presentar una pequeña reflexión, la cual presenta unas propuestas o aportaciones, sobre los ministerios de la iglesia.

Los ministerios, ha sido y seguirá siendo uno de los principales temas del cristianismo actual, ya que está relacionado no sólo con la vida de la iglesia en conjunto, sino con el presente y futuro de sus ministros, no sólo en relación al pastorado, no sólo en relación al ministerio de las mujeres, sino en relación con la base evangélica y pascual de la iglesia.

Deseo explicar que mis reflexiones, aunque al principio parezcan críticas, intentan ser constructivas para la iglesia y el creyente. El amor hacia las ovejas, hacia los ministros, hacia los adoradores,  hacia los músicos, hacia todas las personas que estamos en el servicio y obra de Dios, es lo que motiva a buscar un cambio en todo aquello que puede dañar a la iglesia, recordemos que solo se busca cambiar de un modo apasionado aquello que apasionadamente se ama.

El amor de iglesia, es el punto de partica para un cambio estructural y personal de los ministerios, siguiendo la línea del Reino que Jesús quiso establecer. El amor de iglesia, un amor que anterior mente jamás se había conocido, por lo menos de la manera en que Jesús lo presento, una pasión de Reino, tanto fue ese amor, que marco la vida de hombres y mujeres (Magdalena, Pablo, Pedro, Juan, las mujeres de la Pascua, etc.). Según el mensaje de Jesús, de ese amor y esa pasión surgieron unos ministerios eclesiales que pueden y deben recrearse en nuestro tiempo, tomando las nuevas circunstancias de la sociedad, en el momento de la iglesia actual.

Realmente los ministerios cristianos son de gran valor y de mucha aportación para la iglesia, es por eso que deben potenciarse en el momento actual, posiblemente de nuevas maneras, pero sin perder lo que ha sido la gran tarea de la Iglesia, a lo largo de sus siglos de vida. No puedo definir tu ministerio, pues depende de tu compromiso y de la presencia activa del Espíritu de Jesús en tu vida, pero estoy seguro que esto te ayudara a comprender y entender mejor tu llamado. Así que espero que disfrutes esta reflexión, porque lo que aquí se expone no es una doctrina, sino un camino de evangelio (de Buenas Noticias del Reino).

Principios Básicos
Aprender a amar al prójimo (incluye amar a los enemigos y, distintos: judíos, musulmanes, budistas y ateos), orando y actuando a su favor, para que se puedan cultivar las diferencia. En ocasiones, nos sentimos dueños del amor, y damos lecciones a otros, para que sean como nosotros queremos que sean, y no como ellos quieren.
La gratitud se mantiene como principio teológico, pero en ocasiones convertimos a la iglesia en un código de seguridad, dejando la libertad y el amor cristiano en un segundo plano. Proclamamos la gracia, la pintamos en escudos, e incluso la defendemos en las teorías anti-pelagianas, pero apenas dejamos que sea manifestada y se exprese.

Alabamos el amor gratuito de Dios en hermosos cultos, decimos que es fuente de todo lo que existe, pero cuando todo acaba y nos enfrentamos a la vida actuamos como si no confiáramos en ella (en el mismo Dios), y menos aún en la bondad de las personas (la presencia de Dios en el hombre). Pareciera que la iglesia ha construido un sistema jurídico, elevando de manera jerárquica sus órdenes eclesiales y morales, como si fueran parte de la revelación de Dios, ante esto se corre el riesgo de olvidar la vida, y de negar la gratitud, que es el único poder que nos puede vincular por encima de los otros sistemas de poder político y económico que gobiernan sobre el mundo (al igual que gobernaba Roma en tiempos de Jesús, claro que ellos lo hacían de manera más eficaz).

Decimos que Dios es amor, pero no podemos expresarlo en la vida concreta, de manera que nuestras teorías teológicas o nuestros mensajes predicados, se pueden volver simples abstracciones o retórica vana. No debemos olvidar que la iglesia es comunidad de amor, una institución libre, un grupo de personas que celebran y expanden el anuncio de Cristo con gozo y gratitud. Pareciera que más que una comunidad de amor, fuera una instancia de control afectivo y social.

Muchos dicen que más que impulso de amor, la iglesia se ha convertido en organismo de cautela moral, al servicio de unas seguridades santas, que no brotan del evangelio. Cuando nosotros decimos que Dios es Padre, afirmamos que Él nos ha hecho en libertad, para que podamos explorar en gozo y que expresemos de forma apasionada la felicidad de nuestra vida en un encuentro personal con los demás (ya sea cristiano o no); pero muchos (creyentes y no creyentes) piensan que la iglesia les cierra los caminos afectivos (diciéndoles ¡esto no, tampoco aquello!) y los trata como menores a quienes se les debe enseñar, proteger y guiar de sus propios males.

Hasta el momento no se conoce alguna institución que le diga a las personas que se amen como son tantas veces. La iglesia lo ha dicho a lo largo de siglos, pero en ocasiones no lo dice con sus hechos o ejemplos, no busca el bien de los distintos (los que están dentro y fuera de su espacio, no les ofrecen un camino de libertad y experiencia de Reino. Aunque la iglesia pide a los hombres y mujeres que se amen libremente, algunos piensan que ha creado un terrorismo de conciencia, ya que les dictan que hacer, dan presiones sociales e infunden miedos de infierno.

Hasta aquí notamos que aunque la iglesia cree en el amor, muchos piensan que ella cree en un amor paternal, el cual es guiado y dirigido por su jerarquía; creando asi un sistema de religión vigilada, donde los funcionarios eclesiales fijan a los demás el evangelio, en vez de animarles a que escuchen y amen por sí mismos.

Gracia Universal: un don para todos, no seguridad impuesta
Jesús supera la ley (Tora del judaísmo), y abre el evangelio a todos: no establece un pueblo nuevo, menos una iglesia especial, sino hace un movimiento de Reino (busca una unidad universal). Muchos dicen que la iglesia ha terminado siendo una institución de poder, en un sistema sagrado. Y es claro que si quiere permanecer en la sociedad debe estructurarse como institución, pero de manera ex-céntrica, porque debe buscar el bien de los demás, y superar su interés particular, poniéndose así al servicio de la armonía mesiánica, haciendo así que se exprese y se expanda la gracia del evangelio sobre el sistema.

Hubo una época que la iglesia se mantuvo en las catacumbas (periferia social), pero posteriormente irrumpió en la vida pública del imperio romano (siglo IV y V d.C.), asumiendo funciones que la sociedad de ese entonces descuidaba. Cuando cayó el imperio Romano, realizó tareas muy valiosas, las cuales contribuyeron al crecimiento del mundo occidental. Lamentablemente adquirió poderes menos evangélicos y más económicos y políticos. A tal punto que a partir del Siglo XII d.C. cuando surgen los estados en Europa, ella estaba organizada de tal manera que se presento como instancia de poder universal, era un sistema sagrado con un poder directivo inmenso en occidente. Lamentablemente quiere seguir siendo así, la iglesia sigue buscando poderes políticos y económicos, más que poderes del evangelio.

La situación del deseo de Poder en la iglesia debe cambiar, pero lamentablemente algunos Pastores, Líderes y Apóstoles tienen miedo al cambio, pareciera que les cuesta fundarse solamente en el evangelio, para así poder asumir el mensaje y el camino del Reino, recuperando así la experiencia pascual, en las nuevas situaciones del mundo y la humanidad entera. Algunos desean que la iglesia evangélica sea una gran organización de poder religioso, y que tuviera un sistema de creencias claras, las cuales serían definidas por un grupo de especialistas, los cuales son capaces de mantener un control ideológico o social sobre todo el conjunto (hacerlo como una institución centrada que concreta, de una manera plena todos los poderes)

En contra de esto y sin negar el carisma y la unidad, son muchas las personas (cristianas y no cristianas) que piensan que la iglesia debiera renacer del evangelio (o volver a la fuente como algunos mencionan) haciéndolo en libertad de búsqueda y mutua comunión, dialogando con las culturas actuales y desarrollando la novedad pascual del Cristo, en diferentes maneras, que se comunican entre sí en amor y libertad, no a modo de sistema (imponiéndolo).

No se trata de hacer que la iglesia sea una entidad invisible, sino que la iglesia pueda ofrecer un espacio concreto de comunión, pero, en libertad, que pueda compartir la Palabra y el Pan, que sea abierto a todos los humanos, no como un principio de poder, sino de animación, no imponiéndolo como un estado espiritual (los cuales son visualizados en ministros y poderes apostólicos), sino como una fraternidad de amor, haciéndolo al estilo de Jesús, encarnándose en cada cultura y situación.

Su fuente de unidad, por lo tanto, no puede ser una jerarquía, ni la imposición de un dogma hecha por expertos, ni el dinero, ni la burocracia, sino simplemente el amor mutuo de aquellos que dialogan entre sí, buscando a Dios en el bien de los demás, y cada uno compartiendo con todos el pan concreto de la vida, desde Cristo Jesús.

Se debe hacer una con-currencia (convergencia y comunicación) del camino concreto (Cristo) con personas y grupos que se van vinculando, ya que cada uno busca el bien y el gozo de los otros, sin más autoridad que el amor compartido, ya que cada persona es portadora del amor de Dios (ya que es imagen de Dios) y representante de Cristo, frente a un sistema que se impone sobre la humanidad, desterrando a los pobres.

El amor de Jesús, el cual es nuestra base y motor, y es borde y centro de la iglesia, no puede ser expresado en poderes superiores, y menos apoyarse en estructuras de dominio, sino que debe encarnarse y expandirse en cada uno de los hombres, haciendo posible así, un camino compartido, en el que los creyentes invierten la tendencia normal y egoísta del mundo, dejan de buscar su bien propio, sino el bien de los demás.

A diferencia de una “imagen de poder santa” (aposto) la cual es representante de Cristo, se debe elevar la novedad del evangelio, la cual presenta al ser humano (cada hombre y cada mujer) como encarnación de Dios. Basándonos en esta experiencia de gracia, la iglesia debe actuar como institución de gratitud, en la cual todos los creyentes son libres y actúan unos al servicio de los otros, movidos por el Espíritu Santo, de manera que con-curren en un mismo camino de reino, sin que nadie esté por encima de los otros por deseo de poder o estrategia de seguridad, ya que cada uno sabe que su bien propio y su plenitud está en el bien del otro. Me hace recordar (1 Corintios 9:24-26), se podría decir que la victoria de cada creyente consiste en procurar que venza el otro y que así podamos vencer todos (cuando mi victoria es ver al otro en victoria, todos somos victoriosos).

Empezando a hacer la Práctica
Lo novedoso de este tema no es lo que aquí se escribe, sino el llevarlo a la práctica, cumplir esta tarea, lograr este reto, impulsar y enriquecer desde ese fondo a todos los creyentes, motivando y animando las estructuras y funciones de la iglesia, haciendo así que sus valores actuales (acción social, comunicación y presencia solidaria) se expresen con una mayor fuerza, en una estructura que responda mejor al evangelio. La iglesia parece estar amarrada por esquemas eclesiales y sociales de manera dualista (separan lo sagrado de lo profano, jerarquías y miembros, sacramentos y la vida mundana).

El evangelio está en contra de esto, recordemos que la vida eterna es presencia de Dios en Cristo, por lo tanto cada creyente y cada humano es encarnación de Dios, por medio de Jesucristo (Representante de Dios en la tierra). Entonces la iglesia se convierte en camino de evangelio, una comunión gratuita y gozosa de personas que comparten la vida del mundo caminando hacia el Reino.

La iglesia debe ser comunión viable para los creyentes, un lugar donde ellos puedan encontrarse y dialogar, de una manera personal, no hacer que personas intermediarias les sustituyan (ya que cada uno es persona ante Dios, y en la comunidad), no hacer que una institución actúe en su nombre, apelando a una pretendida autoridad de Dios. Con esto quiero decir que nadie en la iglesia puede sustituir o elevarse sobre nadie, ya que Dios (el Dios que se encarno en Jesús) se encarna en cada uno de los hombres y mujeres, y lo hace en amor, de manera que todos pueden tener comunión y pueden comunicarse, buscando cada uno el bien del otro.

Esta es la novedad que debiera anunciar la iglesia (su mesianismo): que pueda encontrarse todo creyente de Jesús de un modo personal, en amor siempre inmediato, el cual supera las mediaciones objetivas (las instituciones, los poderes y sistemas) los cuales tienden a ocupar el lugar de las personas, solamente porque resuelven algunas de sus necesidades exteriores, pero impiden que se acentúen de una manera libre, cada uno por sí mismo, ante la comunidad, ante Dios y ante los otros.

La  iglesia está constituida de manera inmediata por y para los hombres (varones y mujeres) de manera que en ella solo deben importar las personas, en una relación de amor, el cual está por encima de todos los séptimos días, o poderes autónomos que tienden a volverse Jerarquía, el evangelio según Marcos nos dice en (Marcos 2:27-28) RV95 “También les dijo: -el sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aún del sábado.”

Es por esto mismo que frente al capital, mercado u empresa (que se vuelven instituciones autónomas, sobre las personas) la iglesia debe ser siempre una estructura de comunión concreta: un lugar donde las personas puedan encontrarse, mirarse, admitirse, acogerse y engendrarse, comiendo y bebiendo juntos, vinculados por amor (amor de Dios en cada uno, como sucedía en las comunidades de los primeros cristianos) hasta abarcar en libertad a todos los seres humanos. Cuando una posible institución se sobrepone, por encima de este encuentro mutuo, de persona a persona, imponiendo normas sobre la relación personal del amor caminante de unos con otros, se destruye la iglesia cristiana.

La iglesia vale más cuando no aparece como institución ni busca serlo, para que se pueda dialogar  de un modo más directo, en libertad de amor. Los testigos de ese amor, los fiadores de ese dialogo y los que van por el camino compartido, los cuales forman a la iglesia, han de ser sus servidores o ministros. No convirtiéndose en jerarquía (que es contrario al evangelio) o un poder religioso que se defiende a sí mismo pensando que defiende a Cristo.

Debemos recordar que lo sagrado, para Jesús, no es un poder social o personal que pueda apartarse de la vida, sino la vida misma de los hombres, amados por Dios y capaces de amarse unos a otros, en (Marcos 10:42-45) RV95 nos dice “Pero Jesús, llamándolos, les dijo: -Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorearan de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos, porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.” Dios se encarna en los hombres (no en las instituciones), produciendo en ellos caminos de comunicación, donación y encuentro mutuo. Es por esto que, si unos hombres se elevan y sancionan en nombre de Cristo, creando instituciones de poder en nombre de Dios, dominando sobre los demás, esas personas dejan de actuar como cristianos, y dejan de ser mediadores de Palabra y Pan, para convertirse en beneficiados de un sistema de poder

En Fin los ministerios han de ser testigos del Reino de Dios (testigos del amor de Dios) y no de ubicación de poderes, jerarquizados para imponer a los humanos normas en nombre de Dios. Un ministerio no es un puesto en una institución Religiosa, sino una muestra del amor de Dios para con todos los humanos. Por lo tanto, todos pueden ejercer el ministerio al cual son llamados, sin ninguno ser mayor que el otro o estar por encima del otro, recordando que “aquel que sirve a los demás es el mayor”.

lunes, 27 de mayo de 2013

Todos necesitamos ser Perdonados (Juan 8:1-11)

Texto
(Juan 8:1-11) NVI dice "Pero Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y él se sentó a enseñarles. Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio del grupo le dijeron a Jesús: —Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. 5 En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices? Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí. Entonces él se incorporó y le preguntó: —Mujer, ¿dónde están?[a] ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar."

Desarrollo
Luego de que Jesús pasa la noche orando en el monte de los Olivos, a solas con su Padre amado, inicia su nuevo día. Estando lleno del Espíritu de Dios, el cual lo envía a proclamar la liberación de los cautivos, como también dar libertad a los oprimidos, en un momento se encuentra rodeado por un gran numero de personas los cuales acuden para escucharlo.

Estando el allí, un grupo de escribas y fariseos irrumpen hacia él, trayéndole a "una mujer que fue sorprendida en adulterio". A estos personajes no les importaba el terrible destino que sufriera esa mujer, ninguno de ellos le pregunto si tenía como defenderse, nadie la interroga. para ellos ésta mujer ya esta condenada. Los que le acusan lo dicen claramente "La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras". Tu ¿qué dices?

Esta escena es muy dramática: por un lado están los fariseos llenos de tensión; por otro esta la mujer, angustiada, sufriendo dentro de si, sabiendo que es condenada a muerte; a su alrededor esta la gente que es expectante. Hasta el momento Jesús guarda un silencio sorprendente. Delante de el hay una mujer humillada y condenada por todos, la cual pronto será ejecutada ¿cuales serán sus últimas palabras que dará por parte de Dios para esta hija suya?

Jesús, el cual esta sentado, se inclina hacia el suelo y escribe unos trazos en la tierra. posiblemente dando a ellos luz.  Los que acusan a la mujer le piden una respuesta, pero debe ser en nombre de la ley. Pero la respuesta de Jesús es desde su experiencia de la misericordia de Dios: tanto la mujer como los acusadores, están necesitados del perdón de Dios.

Mientras que los que le acusan solo piensan en el pecado de la mujer y la condena que debe recibir según la ley, Jesús les cambia la perspectiva y pone a los acusadores ante su propio pecado. Porque ante Dios, todos deben reconocerse pecadores. Todos necesitamos su perdón.

Pero los acusadores siguen insistiendo cada vez más, Jesús poniéndose de pie les dice: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Jesús con esto les dice ¿Quienes son ustedes para condenar a muerte a esta mujer, ya olvidaron su propios pecados y sus necesidades de perdón y de la misericordia de Dios?
En este momento, los que le acusaban se empezaron a retirar uno tras otro. Es claro que para Jesús la pena de muerte (lo que para los ministros sería el quitarle su ministerio, y para los lideres el quitar su liderazgo por alguna falta, o el expulsar a algún miembro por fallar en algún momento) no puede ser la última palabra sobre un ser humano. Jesús sigue diciendo solamente: "yo no he venido para juzgar al mundo, sino para salvarlo".

Este diálogo de Jesús con la mujer, nos muestra una nueva luz sobre su actuación. Los que le acusan se han marchado, pero la mujer (la cual esta humillada, y acusada) no se ha movido. Pareciera que necesita escuchar una palabra de Jesús, algo que le de un sentido de vida nuevamente, algo que re regrese su dignidad, esta mujer todavía no se siente libre. Hasta que Jesús le dice "Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante no peques más".

Jesús no solo le ofrece su perdón, sino que al mismo tiempo, le esta invitando a no volver a pecar. Con esto comprendemos que el perdón de Dios no anula la responsabilidad, sino que exige una conversión. Jesús sabía que Dios no desea la muerte del pecador, sino por el contrario quiere que se convierta y viva...

jueves, 16 de mayo de 2013

Jesús te pide Retomar tu Tarea (Lucas 5:1-11)


Pastores y lideres arriesgados
Introducción
Simón y sus compañeros en este pasaje, aparecen como pescadores que se arriesgan, aun estando cansados, a iniciar nuevamente la tarea de la pesca, en un mar más profundo. Ellos regresaban de estar trabajando toda la noche sin haber conseguido nada. Jesús les pide que regresen nuevamente, que empiecen su tarea, pero no donde ellos estaban, sino que lo hicieran en aguas más profundas, lugares que ellos todavía no habían explorado.

Jesús le dice a Simón y a sus compañeros:
“—Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.”
Llevar la barca a aguas más profundas, esta palabra dicha por Jesús tiene gran significado, aún las diferentes traducciones bíblicas
Griego: “Epanagage eis to bathos”: significa avanzar o navegar más al interior (zonas profundas).
Latín: “Duc in altum”: lleva el barco a mas hondura-profundidad o altura (que ha alcanzado algo pero es signo de llamada vocacional, que será arriesgada).
Castellano: “rema mar adentro” resalta el esfuerzo personal de los pescadores (no son empujados por la vela y el viento, sino que ellos reman).

En cualquiera de estos tres casos, se muestra a Simón y a sus compañeros como personajes que se arriesgan, y son atrevidos por creer en Jesús y hacer lo que les pide. Jesús solicita un nuevo esfuerzo, los lleva a nuevas aguas, y ellos valientemente asumen esa tarea. En el fondo podemos ver a estos personajes como unos hombres atrevidos y arriesgados (un espíritu de vida, con el soplo del buen espíritu), como deberíamos ser todos los cristianos (mayormente los pastores y líderes) hoy en día.

(Lucas 5:1-11) NVI nos dice:
“Un día estaba Jesús a orillas del lago de Genesaret, y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de Dios. Entonces vio dos barcas que los pescadores habían dejado en la playa mientras lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca.
Cuando acabó de hablar, le dijo a Simón:
—Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.
—Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó Simón—. Pero como tú me lo mandas, echaré las redes.
Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían. Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse.  Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:
— ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!
Es que él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho, como también lo estaban Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.
—No temas; desde ahora serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón.
Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.”

Para hacer un buen estudio de esto debemos situar y entender el texto, empecemos entonces situándolo…

Trasfondo del Texto:
Aunque tiene un fondo histórico, refleja toda la historia del cristianismo primitivo, tomando la perspectiva de Pedro y sus compañeros, tomemos unos datos importantes:

Simón: era de Betsaida, trabajaba en la pesca, estaba casado. Con un trasfondo laboral y familiar claro, al igual que su hermano Andrés. Fue discípulo de Juan el Bautista: (Juan 1:40-42) NVI nos hace referencia diciendo “Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, habían seguido a Jesús. Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: —Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo). Luego lo llevó a Jesús, quien mirándolo fijamente, le dijo: —Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro).” Jesús le ve y le atrae para su misión de Reino. Esto quiere decir que era una persona entrenada en cuestiones de espíritu. Primero conocía espíritu de Juan, y ahora se convirtió a Jesús… sigue un camino de conversiones en Jesús a lo largo de su vida.

Marcos recrea el llamado de Simón (Pedro) y de sus tres compañeros (Andrés y los zebedeos) de manera ideal, en un contexto de pesca en la playa (Marcos 1:16-42). Puede que esta recreación de Marcos tenga un fondo histórico. Tanto Pedro como sus compañeros siguieron pescando durante el tiempo del mensaje de Jesús, Jesús les conoce en la playa, ellos le enseñan las tareas de pesca.

Jesús llama de un modo especial a Simón y le renombra como Pedro (Roca), confiándole una tarea especial. Pareciera irónico el ponerle Pedro, ya que le negó, tenía dudas, quiso el poder, no le parecían buenas algunas ideas de Jesús, pero tenía iniciativas y propuestas, le conoció como Mesías, y al final dio su vida por amor a su mensaje.
Tras la crucifixión, Pedro creyó en Jesús, e inicia (con las mujeres y otros discípulos) el camino de la Iglesia, enfocándose especialmente en el pueblo Judío. Pedro era una persona convencida de Jesús, no tuvo miedo a equivocarse, por esto mismo terminó acertando, y cuando marcha a roma con las banderas y el evangelio de Jesús, le dan muerte los romanos.

Pedro no solo se queda con los judíos, sino que al igual que Pablo, acepta la misión a los gentiles, aunque en forma diferente. El problema de ahora con algunos pastores y líderes es que se quedaron dentro de sus Iglesias (Pescando solamente en aguas bajas) pero ahora Jesús les llama y les pide que pesquen en aguas más profundas, que vean que la pesca verdadera está entrando en esas aguas inexploradas, que se enteren de lo que hay en las aguas más profundas. Jesús les dice “duc in altum” (Pastor, líder, Músico, Adorador: ve hacia lo más profundo, rema a aguas más profundas, llega a lugares más altos) Dios te quiere mostrar que cuando te esfuerzas y vas más allá de lo que estás acostumbrado el llenara tu barca de bendiciones, a tal punto de que llamaras a tus compañeros y ellos también serán llenos de bendición.

Interpretación del texto
En este pasaje de Lucas, Jesús le pide a pedro Iniciar la faena (que vuelva a su trabajo, que empiece de nuevo aun cuando este decepcionado del trabajo de la noche sin lograr conseguir nada) pero que lo haga en aguas más profundas, que se aleje de la costa. La costa aquí puede representar a los judíos (actualmente podríamos decir la iglesia); Jesús le dice a Pedro y sus compañeros (Pastores, lideres, profetas, Músicos) que vayan más allá, que asuman una tarea como la de Pablo que es la misión de los gentiles (podríamos aplicarlo actualmente a los no conversos, no creyentes y no conocedores de Jesucristo).

Sin aceptar el mandato de Jesús y no tener la obediencia de Pedro (el cual se pone en marcha, aunque corra el riesgo de hundirse) la iglesia no hubiera surgido. Si Pedro y sus compañeros no hubieran remado mar adentro jamás hubieran pescado como lo hicieron cuando obedecieron a Jesús (si los pastores y líderes no escuchan la voz de Jesús a retomar su tarea y no se apartan de la orilla (la iglesia) y reman a aguas profundas (la sociedad) no podrán pescar).

Pedro y sus compañeros (los cuales son arriesgados y atrevidos por pescar más lejos de la orilla) son el signo de la iglesia: la cual debe aventurarse a romper los paradigmas (moldes establecidos, una misión ya fijada). Al hacer esto se corre el riesgo de fracasar y de hundirse, pero al quedarse en la orilla, donde no hay problema, no hay vientos fuertes ni olas grandes, ha fracasado de antemano. La iglesia necesita un Pedro (pastor) y unos compañeros como los de Pedro (lideres, profetas, músicos, adoradores) para la actualidad, que vayan a lo profundo del mundo (un mundo lleno de pecados) y que guiados por el maestro (Jesucristo) logren hacer una pesca milagrosa. Jesús llama en este año 2013 a retomar la faena (hacer una nueva pesca) lo cual es un elemento esencial del cristianismo.

Pedro y sus compañeros realizan una acción arriesgada, al servicio de la misión de la iglesia, enfrentándose con los mismos discípulos de Jerusalén, los cuales le critican de hereje y atrevido (Hechos 10) Pedro se defiende apelando al Espíritu Santo, pero queda ante los de Jerusalén como un hombre peligroso, porque inicia misiones que son imposibles, fuera de lo siempre acostumbrado (pescar en la orilla). Pero por mandato del Jesús Pascual, Pedro se arriesga a pescar mar adentro.

Conclusión
Algunos pastores, lideres, músicos o miembros, llevan años remando, pero impiden que la barca de la iglesia se arriesgue de verdad, buscando aguas más profundas. No logran ver lo que hay más allá. Algunos pastores y líderes administran, y lo hacen bien, pero no salen a pescar a nuevos mares… hay que recordarles “duc in altum” arriésgate “rema hacia las profundidades”,  “ve a aguas más profundas”, hay una nueva faena que hacer, fuera de los mares tranquilos de la iglesia. Arriésgate por Jesús, ve a donde nadie ha llegado, obtendrás una pesca milagrosa, Jesús te dice hecha allí tus redes (imparte allí mi mensaje) pesca incalculablemente, más de lo que podías imaginar.

Vamos juntos hacia las aguas profundas que Dios te está mostrando, no temas a la palabra que te han dado, no tengas miedo de perder algunas cosas, quita lo tradicional de ti, escucha las palabras de tu Señor, él te está llamando a navegar junto con él, a los lugares donde los otros no se arriesgan a ir, tu eres un Pedro, tu tendrás una pesca milagrosa.

Pedro al ver la maravillosa obra de Dios (ver la pesca milagrosa), cayo de rodillas, vio hacia sus adentros y se sintió indigno de su presencia, le dijo: Apártate de mi Señor, que soy pecador! Pedro reconoció que la persona que lo acompañaba no era un hombre normal, reconoció que estaba delante del mesías, al igual que los que lo acompañaban, esperando tal vez una reprensión, solamente escuchan una vos del maestro que les dice: ahora serás pescador de hombres,  La pesca era un símbolo de lo que Pedro haría con las personas, y la pesca milagrosa, era lo que Pedro podía hacer si se arriesgaba a escuchar a Jesús y navegaba a aguas más profundas, Pedro convirtió a miles en un mensaje (pedro tiro la red y obtuvo una pesca milagrosa) Al igual que Pedro es hora de que tires la red, arriesgándote a llegar a los lugares que los otros pescadores (pastores, lideres, músicos, cristianos) no llegan, es tu oportunidad, Lanza tu red.

viernes, 3 de mayo de 2013

Mujeres que son ejemplo de Iglesia (Lucas 10:38-42)


De estas mujeres aprendamos...
Este texto a lo largo de la historia, ha sido y sigue siendo manipulado desde varias perspectivas, haciendo separación, entre Marta y María, pero hay que entender la manera del porque se coloca en conjunto, e interpretar su sentido de unidad. Tomado desde una perspectiva femenina (Esposa) a la iglesia, Marta y María son el signo de toda la iglesia.

Marta: sería la mujer Pastor-Líder (La persona encargada del ministerio, en otras palabras la diakonía). Su función es, ser la señora de la casa, la cual organiza y dirige a la agrupación doméstica, esto era cuando las iglesias eran casas grandes (Iglesia como casa familiar, o pueblo de Dios “Kahal”).
María: sería la mujer maestra-Testigo de la gracia (la piadosa y teóloga, encargada de escuchar y entender a Jesús) su función es acoger la palabra, entenderla y aplicarla, ser el pensamiento del evangelio.
La unión de estas dos mujeres, las cuales son hermanas (ya sea de sangre o de comunión) hacen la figura de la verdadera iglesia, y de esto depende la iglesia. Cuando entendemos la iglesia en la perspectiva de esposa, debemos tomarlas a ellas como ejemplo.

A  manera de Introducción:
El pasaje de Lucas nos ilustra la escena tan clara y a la vez nos deja tanto para aprender de ella, dos mujeres tan distintas, pero ambas con una función importante; de ellas debemos aprender algo de gran valor para la iglesia. El pasaje de (Lucas 10:38-42) NVI nos dice “Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria.  María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.”

Jesús y su camino
Jesús con sus discípulos iban de camino, no es un ir en cualquier camino, sino ir en el camino mesiánico (asenso) caminaba hacia Jerusalén, para su cumplimiento mesiánico (otorgar la vida para la redención de la humanidad, pero los discípulos “aquellos que le siguen” deben negarse a sí mismos también). Su asenso lo inicia con los 72 discípulos (Como lo menciona Lucas 10:1) los cuales son signo de toda la iglesia, porque Jesús quiere culminar su camino (asenso) en compañía de sus discípulos los cuales le preceden, convirtiendo así en ellos el proceso y campo de surgimiento de la iglesia. Así que este pasaje se debe entender en un contexto de camino mesiánico, donde Jesús envía a sus discípulos a los lugares donde debe “venir él” para que le precedan. El camino de Jesús se presenta entonces como el cumplimiento de la promesa Israelita (la profecía de la gran subida de los pueblos hacia Jerusalén) pero también como el anuncio y principio del camino de la humanidad, la cual encuentra su sentido siguiendo ese camino.

Los discípulos de Jesús
Es interesante notar, como el pasaje nos hace un cambio tan drástico, dice que: mientras ellos iban de camino, Jesús entra en una aldea y luego en una casa… esto nos da a entender que se separaran, ellos (los discípulos) siguen de camino, y Jesús, está separado de sus 72 discípulos. El que Jesús entre en la casa, es símbolo de conjunto eclesial. Jesús en este momento ya es una figura pascual: es el Señor al que se acoge, y que forma parte profunda de la vida de la comunidad.

Jesús entra en una aldea… Marta lo recibió
Jesús entra en una aldea (kômen): puede ser una aldea en la que no reciben a Jesús, ya que Jesús envía a sus discípulos para que anuncien y preparen el camino, ellos entran en una aldea samaritana, pero los que habitan allí no le quieren recibir; ya que recibirlo en la aldea o en la casa, era señal de suprema acogida mesiánica. Podemos tomar esta imagen como signo de todos aquellos lugares y ciudades donde no aceptan la misión de Jesús a través de sus discípulos. Pero que aún con ello, Jesús permite que no le reciba y va a otra aldea.

Marta lo recibió... con su hermana María: estas representan la aldea de los que reciben a Jesús. El pasaje nos indica que Jesús entra (eiselthen), en una aldea donde le recibe Marta. A diferencia de los samaritanos que no le reciben (aldeas o ciudades que no reciben a Jesús) hay una Marta, la cual es signo y representante de todas las aldeas que si le reciben.

De estas dos representaciones, podemos decir que la aldea de los samaritanos se opone a la aldea de Marta y María. Un claro ejemplo de las posibles actitudes ante el evangelio en la actualidad. Muchos se oponen ante los cristianos, y no aceptan a Jesús. La forma en que recibe Marta a Jesús, es muestra de que la misión se establece en forma de hospitalidad fundante en aldea y casa. Marta representa a una aldea, tiene un nombre y recibe a Jesús. Entonces la misión de la iglesia, no es una misión de enseñanza teórica y menos de adoctrinamiento, sino de acogida y comunión en el camino que lleva a Jerusalén. La aldea samaritana (no acogida) por su parte, aparece sin nombre, como signo de todos los que se oponen al evangelio; ya que aún cuando se deduce que tienen algún representante no son mencionados. Santiago y Juan se molestaron con estas aldeas, y pidieron a Dios que enviara fuego para que consumiera a estas personas, por lo tanto se puede ver que también hay discípulos violentos, estos personifican a aquellos que la tradición los ha tomado y formado en una línea dura (cuadrada). Pareciera que estos discípulos (violentos) estuvieran al mismo nivel de los samaritanos (no acogedores), pero es por un plano de conflicto antiguo, una guerra histórica. Jesús resuelve este conflicto, superando la oposición a través de una huída.
Casa o aldea + recibir a Jesús = Comunidad Cristiana
Al recibir a Jesús en la casa, se convierten en iglesia, o sea, una comunidad estable, según el modelo del Nuevo Testamento. La casa o aldea donde Jesús se hace presente, es la primera forma de Iglesia. Identificamos la iglesia misionera con varones (los Doce apóstoles) pero Lucas nos muestra que la iglesia misionera también está formada de mujeres que acompañan a Jesús y le sirven (Lucas 8:1-3) NVI nos dice: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.”  Esto nos hace ver que las mujeres también pertenecen a la iglesia misionera; ellas están incluidas en el número de los setenta y dos enviados por Jesús.

Cuando mencionamos o hablamos de la iglesia como esposa, también hacemos ver que la iglesia atiende a las mujeres. Aun cuando este texto parta de dos mujeres que representan al conjunto de la iglesia no puede universalizarse. De hecho este es uno de los pocos pasajes donde Jesús es recibido (signo de una iglesia) por una mujer, ya que las casas donde Jesús ha sido recibido han sido propias de un varón.  Entonces podemos decir hasta aquí que la iglesia puede definirse como la comunidad o grupo de aquellas personas que reciben a Jesús.

Casa de Marta = la Iglesia
“Y una mujer llamada Marta, lo recibió en su casa” Es en este pasaje cuando distinguimos dos puntos fundamentales de la iglesia, por un lado está la iglesia del camino, la cual forman Jesús y sus 72 acompañantes (incluidos los doce), y por otro lado, emerge aquí la iglesia de la casa que acoge a Jesús. Aun cuando el texto tenga varias interpretaciones, y se pueda estudiar desde diferentes matices, no debemos de olvidar que esta es una escena de organización eclesial, ya que: ella nos habla de las tareas o labores de la casa donde está acogido Jesús, una casa donde se realizan los diversos ministerios eclesiales.

Lo recibió: Marta representa una comunidad la cual recibe a Jesús y vive a la luz de su evangelio (lo reconoce como mesías).
Lo recibió en la casa: algunos manuscritos los cuales tienen esta lectura, se comenta que la casa aparece sin dueño.  Por esto que, en el contexto eclesial, se alude a la casa de la iglesia. De este modo se pasa de aldea a comunidad cristiana, la cual está vinculada con esa aldea. Cuando Marta recibe a Jesús, se muestra como anfitriona (como dirigente o representante de esa iglesia). En este sentido estaríamos ante una comunidad presidida por una mujer.
Lo recibió en su casa: otros manuscritos dicen que lo recibió en su casa, suponiendo que la casa es propia de Marta, esto convertiría la escena en un encuentro con Jesús de tipo privado o familiar. Aun con este enfoque la casa de Marta se convierte en signo de iglesia

En cualquiera de estos dos puntos de vista, viendo a Marta como dueña o como responsable de la comunidad, no depende de nadie: no es ni hija, ni esposa de un varón, es una mujer autónoma, alguien que puede recibir, y de hecho recibe a Jesús, y es ella quien organiza el servicio de la comunidad. Marta (que en arameo significa Señora, por su raíz Mar, Maran) lo recibe, y esta frente a frente con Jesús, el salvador.

María: Escucha la Palabra a los pies del Señor
El texto nos dice que Marta solo recibe, no dialoga directamente con Jesús en torno a problemas de organización o riqueza, sino que su dialogo (su problema) lo establece a través de su hermana, esto quiere decir que la relación de Marta con Jesús queda mediada a través de su hermana (María). Es así como aparecen enfrentadas dos hermanas, por razón de un mismo varón (Jesús).

Esta representación de amigas-hermanas-rivales, tiene una importancia especial en los textos Hebreos (Antiguo Testamento) donde la causa del conflicto no es la lucha por el amor del hombre (matrimonio polígamo), sino la lucha por el hijo heredero, ya que solo el heredero ofrece a la madre el estatuto de señora. Por eso el llegar a este paradigma en Lucas, nos ilustra las tensiones interiores de la comunidad cristiana (las contiendes sobre los primeros puestos, o en la discusión sobre ministerios) pero a la vez nos hace recordar las tensiones que han surgido entre hermanas y/o amigas. Algunos ejemplos:
Agar y Sara: tienen el mismo marido (Abrahán) pero ambas quieren conseguir el favor de él por medio del hijo que aparece como expresión de dignidad y de poder para una u otra.
Lía y Raquel: tienen como esposo a Jacob, pero aquí, a diferencia de Agar y Sara, las dos son libres y también son hermanas (al igual que Marta y María), las cuales disputan no solo un hijo sino el amor del mismo varón.

Al ver esto, es normal que en el pasaje de Lucas las dos mujeres vengan a situarse en distintas perspectivas, y con ellas se expresa la tensión eclesial. Hasta antes de esto, el texto presenta a Marta como figura positiva, frente a los samaritanos (pueblos o personas) que no reciben a Jesús, y se presenta también como signo de la totalidad acogedora de la iglesia. Pero a partir de ella, también el texto desarrolla la figura de María, su hermana. Aquí el término hermana (adelphe) puede interpretarse de dos maneras:

Hermana en sentido familiar: de sangre, hermanas carnales. María no aparece como dueña de la casa (no es ella la que recibe a Jesús), aunque puede y realiza una función importante. Se muestra subordinada (es la hermana menor), pero nos da la impresión de que puede ocupar el lugar más importante en la vida del único varón de la escena. Ambas pelean por la atención de Jesús, cada una de ellas con lo que sabe hacer (una con el trabajo o el servicio, y la otra con la atención personal).
Hermana en sentido Eclesial: esta versión tiene un mayor sentido y concuerda con el texto (ya que recibe a Jesús, hay una fraternidad eclesial). Aun cuando la palabra hermano puede tener sentido literal, también se debe ver en un sentido más extenso: los miembros del pueblo judío son hermanos, y de una manera muy especial también lo son los cristianos.

Según el estudio nos hace ver que Marta y María son hermanas en un sentido eclesial, ya que son dos creyentes que tienen una responsabilidad especial en la comunidad. Con esta perspectiva extensa de fraternidad de estas dos mujeres, pueden entenderse mejor las funciones que ellas realizan. De esta forma, “la iglesia esposa” de Cristo viene a presentarse como iglesia simbolizada por dos mujeres, que realizan el conjunto de las funciones de la comunidad.

María tiene una representación de discípulo, ya que está sentada a los pies del Señor (Kyrios) según (Lucas 10:39) ella escucha directamente su palabra. El mismo título que se le da a Jesús (Kyrios, Señor) muestra que no es el puro hombre histórico, sino el Señor Pascual (Mesías) que está presente en la iglesia que le recibe. Este pasaje nos muestra dos puntos importantes:
Palabra del Señor (Kyrios): no está hablando de la ley Judía (Tora). María no solamente recibe la palabra del Mesías (nuestro Señor Jesucristo) sino que las hace suyas, Jesús es fuente y sentido de toda palabra (es él el que instruye a la comunidad cristiana “iglesia”, representada María)
Una mujer: la persona que escucha la palabra del Señor, es una mujer, esto rompe todo el modelo usual del judaísmo (como también lo hace en ciertas representaciones cristianas, las cuales no se les permite a las mujeres ser discípulos). Dentro del judaísmo es raro ver a una mujer como discípulo; ya que el escuchar y estudiar la ley se considera cuestión exclusiva de los varones. Esto también sucedió en la iglesia primitiva, donde los ministros de la palabra eran los doce (varones),  dejando en silencio a la mujer en la iglesia. Jesús rompe ese paradigma y permite que una mujer, se siente a sus pies y lo escuche, como discípulo de él.

Diaconía (servicio de Marta)
Para lograr comprender el sentido de la casa (iglesia) y las funciones que se realizan dentro de ella (diaconía) debemos entender el servicio de Marta, desde su propia perspectiva, y también la perspectiva del narrador.

Perspectiva del Narrador: nos dice que Marta estaba afanada (esto quiere decir, distraída con mucho servicio). A diferencia de la concentración y atención de María, Marta está dispersa. Ante la palabra de Jesús se pone el mucho servicio (diakonía), nos resalta que el mucho servicio distrae de la palabra del Señor.

Perspectiva de Marta: Es Marta misma quien se queja de su trabajo, y ella muestra su mucho servicio de otra manera: “tiene mucho trabajo porque su hermana la ha dejado sola” si nos pusiéramos en sus zapato, nosotros definitivamente le diéramos la razón: ya que el trabajo puede y debe ser repartido entre las dos hermanas, entonces si ella esta afanada, es porque su hermana la ha dejado sola.
Poniendo atención a esta fatiga de trabajo, Marta alza su voz en contra de todas las injusticias de la tierra, acentuando el hecho de que algunos dejen de lado sus obligaciones, poniendo la carga en las espaldas de los demás. Ante esta situación Marta tiene razón (la voz de Marta sigue siendo la voz de la justicia de este mundo), pero hay que analizar las razones de cada uno de los personajes y el sentido de trabajo que realizan:

María abandona un trabajo, para escuchar a Jesús: de alguna manera, ella se convierte en desertora de sus funciones (deja la diakonía). En un sentido general, puede ser buena su actitud: ya que ella es la mujer liberada que se puede dedicar al cultivo de la Palabra, escuchando a Jesús. Pero esto implica que la carga de las funciones (sociales y familiares) caigan sobre la espalda de la otra hermana, esto quiere decir que María puede ser contemplativa sólo a costillas de su hermana (el darse el lujo de mujer centrada en la palabra, se convierte en esclavitud, ya que hay un mayor servicio para Marta).

Marta está afanada, porque la dejan sola: Es notorio que ella necesita que le ayude su hermana, porque el servicio así lo requiere. Dicho de otra manera, el recibir a Jesús hace que ella se convierta en servicial: de hecho el mismo mesianismo (la venida de Jesús) se convierte en principio de trabajo.

Diaconía: Marta recibe a Jesús en casa, por lo tanto se preocupa de atenderlo. Tomándolo en el sentido de servicio (diakonein, diakonía) en el Nuevo testamento mayormente en Lucas y hechos, no se trata te atender a la mesa, o considerarse como un simple   criado, sino que se refiere a realizar una tarea ministerial en nombre de otro.
El diacono (servidor) es un representante o un mensajero, es el encargado de realizar la tarea que le ha encargado su Señor mesiánico. A la luz de esto se debe entender el texto de (Lucas 8:1-3) donde nos dice que  a Jesús le acompañaban los doce y algunas mujeres que le o les servían, no porque sean criadas de los doce sino porque eran representantes de Jesús, eran personas que realizaban su servicio de reino, ministros de su obra. El texto nos muestra que los Doce y las Mujeres se mueven al mismo nivel, todos forman parte de la comunidad itinerante de Jesús. A diferencia de los doce, que se dice que solo van o están, a las mujeres se les añade que han sido curadas por Jesús (esto puede aludir a la idea de ser impuras anteriormente, pero también a la pureza y plenitud que alcanzan al ser sanas por Jesús) y que sirven con sus bienes o posesiones a la comunidad eclesial (esto quiere decir que las mujeres que acompañan a Jesús realizan una función ministerial). A diferencia de los varones, no se les pide que vendan sus bienes, sino que se pongan al servicio de la obra de Jesús y de su comunidad, sosteniéndola con sus bienes, este es un claro modelo de las mujeres convertidas y piadosas. Entendemos por esto a Marta desde este trasfondo, ella acoge y sirve a Jesús con sus bienes.

Diferentes maneras de diakonía (servicio)
Antes de escuchar la respuesta de Jesús, veamos las diversas formas de división social que se han dado en los diferentes grupos humanos.

Veamos una división muy usual y mala (dañina para la mujer), la cual la iglesia ha hecho desde hace mucho tiempo, en este pasaje Jesús representa al varón, y marta y María a dos tipos de mujeres:
La mujer trabajadora (representada por Marta) la cual está al servicio de las cosas de los hombres (especialmente de los varones). En un sentido frio, ella es la criada de la casa. Se mantiene en ese lugar para mantener el orden, para cuidar del hogar y de la vida, mientras los hombres (como Jesús y sus doce) van y vienen. Es claro que en este sentido hay una mujer dividida, cansada, la cual protesta en contra de su suerte.
La mujer contemplativa (Representada por María) la cual está al servicio de las cosas de Dios. Para ella el evangelio aparece como una liberación: le ofrecen una palabra interior que ella recibe y cultiva. Logra librarse del trabajo, pero no es dueña de sí misma, y no puede organizar el mundo, ella entra en un camino que se entiende como liberación para el Señor (deja su trabajo en comunidad o en casa, para entregarse por completo a Dios).
Aunque esta división pareciera tener sentido, deja muchos puntos sin resolver, no es tan importante lo que en estos puntos se dice, sino lo que se omite en ambos que es la vida humana. Preguntémonos ¿Dónde queda la maternidad o la administración?

¿Quién lleva la administración de la Iglesia (Comunidad Cristiana)? Es claro que se coloca a las mujeres en las tareas de Marta (servicio, trabajo) y María (contemplación, adoración), pero en algunas iglesias son los varones los que administran tanto a las martas como a las marías, desde mi punto de vista y a luz del texto, esto va en contra de la palabra.
¿Dónde queda el tema de la maternidad (los hijos)? La iglesia los coloca (a los hijos) sobre Marta (una mujer que debe trabajar, una mujer sin palabra), Marta se convierte en servidora del marido o de la comunidad y madre al cuidado de los hijos. Pero también está el lado de María (la mujer que escucha), la cual tiene casi se le obliga a ser célibe (no tener marido e hijos): dedicarse a las cosas de Dios, significa para ella renunciar a una familia en este mundo. Y desde la lectura de este pasaje, esto también va en contra de la dinámica del evangelio.

El gran Conflicto en la Iglesia: el servicio; la mesa (el servicio, Marta) y la Palabra (la contemplación, María): Lucas nos presenta en este pasaje, a modo de parábola, superando el esquema historicista,  el tema de los servicios eclesiales, desde la perspectiva de dos mujeres (Marta: los siete que sirven, y María: los doce que contemplan), dando así un sentido de interpretación distinto de Iglesia. Marta y María representan al conjunto de iglesia (como lo hacen los doce y los siete de Hechos 6) y se descubren como en un espejo, el sentido de los ministerios y tareas de la comunidad Cristiana (comunidad de Jesús).
La respuesta de Jesús…
Un conflicto se soluciona según el contexto y la finalidad de cada pasaje. Es por esto mismo que es peligroso dar por sentado una única narración. En la santa cena, Jesús se identifica con el servidor o diácono (lava los pies de los discípulos, parte el pan y comparte el vino), interpretando el evangelio como servicio humano. Pero en este caso, se sitúa en una postura más personalista, viendo la actitud de cada una colocándose así Jesús, de parte de María, dando una respuesta que lleva cuatro momentos:

“—Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas,”: Marta esperaba que Jesús intercediera por ella ante María, para que le ayudara en su tarea (servicio). Pero lo que recibe es algo contrario a lo que esperaba, la confronta haciéndole ver la raíz de su inquietud, no la rechaza ni la condena, pero le recuerda el riesgo de dispersión en el que se encuentra: su preocupación por el servicio (la organización eclesial, el servicio en la iglesia, la comodidad de los invitado, la limpieza de la iglesia, la construcción de la iglesia, el cuidar la comunidad, etc.) pueden separarle de la raíz de la Palabra, distraerla de la fuente del Señor y al hacerlo caería en un nuevo legalismo

Jesús descubre una preocupación destructora en la diakonía de la iglesia, Marta corre el riesgo de caer en una perturbación diaconal, Jesús sabe que la diaconía es fundamental, pero en esa diaconía no puede haber algún tipo de preocupación destructora (ya que no solamente destruye a quien ejerce tal diaconía, sino también al que recibe sus servicios).

“pero sólo una es necesaria.”: Frente a lo perturbada que esta Marta (por su mucho servicio o diaconía), preocupada por muchas cosas. Jesús realza el valor de solo una cosa, y es aquella que es necesaria. Es claro que María sabe que esa cosa necesaria es la búsqueda del reino, esa cosa es necesaria para alcanzar la vida eterna. La búsqueda del reino y el seguimiento de Jesús, son contrapuestas con las tareas ministeriales que perturban a Marta; pareciera que Marta interpreta el evangelio en la línea de muchas obras (la cual es una línea de inquietudes y perturbaciones por la cantidad de trabajo, como si el mundo se salvara a través de las acciones de los hombres y mujeres de la tierra). La única cosa necesaria entonces debe entenderse en el recibimiento de Jesús, para seguirle y cumplir su palabra. Esto quiere decir que Marta debe ponerse a los pies de Jesús como discípula; para poder realizar su ministerio, pero María, debe cumplir la palabra de Jesús, sirviendo en la iglesia a los hermanos.

“María ha escogido la mejor,”: A diferencia de las cosas que perturban a Marta, María escogió la mejor parte, no fue por imposición, ni fue obligada a hacerlo, simplemente ella eligió (exelexato). Aquí muestra que la palabra de Dios no se da como una imposición, sino como una responsabilidad personal; no es fatalidad, sino gracia. A diferencia de los servicios que se pueden imponer, La Palabra, abre para María el espacio de la libertad personal. Jesús respeta y confirma la elección que María ha tenido de escuchar, dando de ese modo valor a su decisión. A diferencia de Marta, María se presenta como una persona que puede tomar una opción, dejando por un lado el nivel de los cuidados angustiosos, o la acción esclavizadora. María elige la parte buena, es heredera de las promesas: consigue el cumplimiento de lo que Dios había preparado para su pueblo.

“y nadie se la quitará.” Esto da alusión a que Marta quiere quitarle a María esa tranquilidad, introduciendo en ella las preocupaciones y cuidados del mucho servicio (diakonía). Es por esto que Jesús se opone, dándole valor a la elección que hizo María, y le dice que nadie le podrá quitar o arrebatarle su opción. La elección de María permanece, junto con la Palabra de Jesús, dentro de la vida de la iglesia.
Cuando dice que nadie se la quitara, da a  entender que hay riesgos de ser arrebatada: eso quiere decir que hay personas dentro de la iglesia que quieren arrebatar a María su libertad de elección (el escuchar la palabra, su autonomía en pensamiento y su capacidad de decisión). 

María elige escuchar la palabra, esto la coloca en una línea de bienaventuranza  autentica: ¡Felices los que escuchan la palabra de Dios…! Esto coloca a María no solo como servidora en un plano externo, sino como su verdadera familia. Aquí se convierte María en el pueblo que realmente escucha la palabra de Jesús (iglesia que adora).

En conclusión
La unión de estas dos mujeres representa la totalidad de la iglesia (la diaconía y el escuchar la palabra), ellas representan a la humanidad que acoge a Jesús. Es por esto mismo que hacer una lectura donde solo destaque o contraponga el carácter de cada una de ellas no es correcto, porque sería solo someterlas a un tipo de jerarquía superior (someterlas a un varón). Si se interpretara en ese sentido:

Marta sería la servidora-criada (encargada de realizar las tareas materiales): a diferencia de la diaconía de los varones, que se convierte en ministerio oficial (autoridad jerárquica). Y María representaría el servicio de aquel que siempre es siervo (no tiene autoridad ni poder para realizar otra cosa. Marta solamente se convierte en aquella persona que debe crear un espacio de vida externa agradable para los varones.
María sería la contemplativa-Pasiva (se limita a escuchar en silencio, pues no tiene palabra que decir, ni acción que realizar): es una mujer-alma dada a escuchar y contemplar, una mujer que siempre está atenta a la enseñanza de los varones.

Este sentido de comprender a las mujeres, destruye el mensaje dado en el texto, el cual simboliza en ellas el conjunto de la iglesia. Marta y María representan aquí toda la iglesia (de varones y mujeres, incluidos ministros/as de ella).  Sabemos que ellas son hermanas, no en el sentido carnal, sino como representantes de la comunidad cristiana que recibe a Jesús. Ellas son signo de conjunto de la iglesia, es por esto que comprendemos los dos grupos fundantes del comienzo de la iglesia.
Marta recibe a Jesús y se afana por realizar el servicio a su persona, pero su mucho servicio le separa de la atención a la palabra en la que todas sus tareas encuentran su cimiento, (Lucas 6:46-49) NVI nos dice “» ¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo? Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: Se parece a un hombre que, al construir una casa, cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida. Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre tierra y sin cimientos. Tan pronto como la azotó el torrente, la casa se derrumbó, y el desastre fue terrible.» Es claro que Jesús no condena el servicio, pero la base del servicio está en escuchar su palabra. Si no hay amor en el servicio sino solo acción pura, se convierte en un servicio agobiante y destructor, que va en contra del evangelio.

Marta es la presidente de la comunidad, la anfitriona de la casa, la que sirve el pan, la que da comida a la comunidad, pero al atender todo esto, la conlleva al peligro de activismo puro (crea preocupaciones sin amor), y la iglesia se convertiría en una fábrica de leyes. Marta representa a pastores, lideres, diáconos, organizadores, que por el afán de que la iglesia trabaje y funcione bien, olvidan sentarse y escuchar la palabra de Dios, se ponen al servicio de la iglesia y la comunidad, pero no logran sentarse a los pies del maestro. Creando así una distracción y olvidando el servicio por amor, creando así en algún momento una frustración.

María por otra parte, es la que escucha la palabra, pero no lo hace para quedarse callada después, sino debe hacerlo para cumplir y expandir lo que ha escuchado como lo expresa (Lucas 8:21) NVI “Pero él les contestó: —Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica.” María escucha a fondo la palabra de Jesús, de manera que ella puede cumplir y cumplirá lo que Jesús le pida. María representa también a Pastores, Profetas, Adoradores, Misioneros, líderes, etc. que al sentarse y escuchar la palabra de Dios y al recibirla en su corazón y entenderla, van y la cumplen, lo hacen en amor profundo, y muestran su servicio por ese mismo amor.

Solo entendiendo la vida de estas dos mujeres lograremos entender la función de la iglesia, en la cual ninguno es mayor ni menor y todos somos dados a escuchar la Palabra de Dios, pero también nos conlleva a un servicio, por la comunidad de Cristo, no podemos sobrecargar a unos por ser solamente oidores, pero tampoco debemos trabajar tanto como para distraernos de la Palabra de Dios, al escuchar la Palabra todos trabajaremos en comunión y comprensión del evangelio, haciendo todas las cosas por amor, amor a Dios y a la palabra. Bendiciones.